El efecto placebo no lo es tanto para algunas personas
27/07/2007 Efecto placebo varía según la forma en que el cerebro anticipa recompensas. ¿Por qué algunas personas reaccionan frente a un placebo y se sienten mejor tras recibir un tratamiento que ellos creen es real, mientras que otras no reaccionan o incluso se...
El efecto placebo de algunos fármacos inocuos se revela tremendamente eficaz en algunas personas cuyo poder de autosugestión opera verdaderos milagros. Sin embargo, hay otras que no presentan reacción alguna ante esos mismos fármacos. Ahora sabremos por qué.
El uso de sustancias totalmente inocuas como tratamientos de placebo en algunos pacientes persigue un objetivo muy concreto: hacer posible que el cerebro crea estar recibiendo una sustancia que remedie activamente la dolencia que el organismo padece cuando realmente no es así. En este sentido, el poder de la mente humana puede haber sido sobrevalorado.
Lo que realmente ocurre es que una zona concreta del cerebro denominada núcleo accumbens, que regula el placer y las recompensas del organismo ante ciertos estímulos externos de consecuencias agradables para el mismo, libera un neurotransmisor llamado endorfina, produciendo así la misma reacción orgánica que se desarrolla ante el suministro de un analgésico, por poner un ejemplo. De esta forma, el organismo reacciona por sí mismo con mayor rapidez y eficacia.
Recientes estudios basados en escaneados de la actividad cerebral demuestran que el nivel de actividad de los neurotransmisores especialmente de la dopamina- en esta zona cerebral, tiene mucho que ver con el nivel de eficacia del placebo.
El experimento demostró que la actividad de la dopamina en el núcleo accumbens variaba en función del nivel de credibilidad que sobre la eficacia del supuesto fármaco mostraba cada paciente.
De este modo, cabría decir que el éxito del efecto placebo depende en primer lugar de las expectativas previas del individuo, que provoca mayor o menor actividad neurotransmisora en el núcleo accumbens y, de esta forma, posibilita o dificulta la reacción automática del cerebro a la hora de liberar endorfinas.
El uso de sustancias totalmente inocuas como tratamientos de placebo en algunos pacientes persigue un objetivo muy concreto: hacer posible que el cerebro crea estar recibiendo una sustancia que remedie activamente la dolencia que el organismo padece cuando realmente no es así. En este sentido, el poder de la mente humana puede haber sido sobrevalorado.
Lo que realmente ocurre es que una zona concreta del cerebro denominada núcleo accumbens, que regula el placer y las recompensas del organismo ante ciertos estímulos externos de consecuencias agradables para el mismo, libera un neurotransmisor llamado endorfina, produciendo así la misma reacción orgánica que se desarrolla ante el suministro de un analgésico, por poner un ejemplo. De esta forma, el organismo reacciona por sí mismo con mayor rapidez y eficacia.
Recientes estudios basados en escaneados de la actividad cerebral demuestran que el nivel de actividad de los neurotransmisores especialmente de la dopamina- en esta zona cerebral, tiene mucho que ver con el nivel de eficacia del placebo.
El experimento demostró que la actividad de la dopamina en el núcleo accumbens variaba en función del nivel de credibilidad que sobre la eficacia del supuesto fármaco mostraba cada paciente.
De este modo, cabría decir que el éxito del efecto placebo depende en primer lugar de las expectativas previas del individuo, que provoca mayor o menor actividad neurotransmisora en el núcleo accumbens y, de esta forma, posibilita o dificulta la reacción automática del cerebro a la hora de liberar endorfinas.
Noticias anteriores
Noticias posteriores
Encontrarás artículos relacionados en
No hay comentarios
Escribe tu comentario en "El efecto placebo no lo es tanto para algunas personas"