Sexo después del parto
Sexo después del parto: Sí se puede. Sexo Tántrico
22/09/2007 La llegada del primer nacimiento al hogar provoca en la pareja una serie de cambios importantes ante los que se ha de estar preparado, por que de no estar prevenidos, la convivencia podría resentirse, sobre todo en lo relativo a las cuestiones sexuales...
La llegada del primer nacimiento al hogar provoca en la pareja una serie de cambios importantes ante los que se ha de estar preparado, por que de no estar prevenidos, la convivencia podría resentirse, sobre todo en lo relativo a las cuestiones sexuales.
Cuando llega el recién nacido a la casa, muchos hombres pierden el deseo sexual por su pareja. Así, retomar la actividad sexual después del embarazo puede llegar a ser complicado y cuando se presenta este inconveniente, la mayoría de las veces la causa suele estar en la mujer que pasa de esposa a madre en un santiamén, según los expertos. A pesar de ello, los hombres también tienen parte de la culpa por que pierden el deseo a una mayor velocidad y dejan de estimular a sus parejas para retomar las relaciones, con lo que éstas pueden llegar a enquistarse.
Lo cierto es que muchas parejas logran el reencuentro mientras que otras, no logran reactivar la pasión y pasan varios meses sin tener relaciones sexuales. Así, la mujer después del alumbramiento cambia físicamente de forma importante y se produce un periodo nuevo de readaptación hormonal. Estos cambios tan naturales afectan al modo que tiene el hombre de ver a la pareja, ganando terreno el concepto maternal, lo que provoca una pérdida del deseo sexual no irreparable, pero cierta.
Según la psicoterapeuta sexual Martha Mejía, esa reacción puede deberse a que los hombres tienen una respuesta sexual visual y responden a imágenes atractivas. A eso se suma que el hombre experimenta temor de lastimarla, porque todavía puede estar dolorida por el parto, y prefiere evitar el contacto sexual. Además, existen padres a los que el momento del nacimiento del bebé les provoca una imagen imborrable en su mente, grabada a fuego, que aparece cuando hay momentos de intimidad, impidiendo la excitación y en casos más graves, la simple erección. Por todo ello, este tipo de dificultades, si no se solucionan a tiempo, pueden producir infidelidades o separaciones.
Si después de un tiempo tras el parto, el hombre no puede recuperar el deseo sexual, es posible que necesite terapia, para sensibilizarlo y quitar los temores. Por lo general, este tratamiento es corto y solo se dan unas bases sicológicas y emocionales. La pareja es la encargada de poner en práctica esos fundamentos, de forma conjunta. Una de las opciones para reactivar la relación es el Tantra, sobre todo si la mujer tiene miedo a sentir dolor. Además, es una técnica que permite unir a la pareja. Según señala María del Rosario Vásquez, instructora de yoga "desde la perspectiva tántrica, la relación sexual entre esposos es un ritual, en el cual están presentes el juego, la risa, la relajación y el amor. En resumen, es un goce de los sentidos".
El sexo tántrico tiene un objetivo distinto al convencional, pues permite una verdadera comunicación con la pareja. Además, proporciona la posibilidad de que ambos experimenten múltiples orgasmos. En esta forma de relación afectiva, la penetración es un paso más y no debe ser esencial. El hombre tampoco eyacula. Así, "el tantra mejora la relación sexual y la hace más satisfactoria, sirve como terapia de pareja. Así mismo, se conectan espiritualmente, sin ataduras", señala Vásquez.
Cuando llega el recién nacido a la casa, muchos hombres pierden el deseo sexual por su pareja. Así, retomar la actividad sexual después del embarazo puede llegar a ser complicado y cuando se presenta este inconveniente, la mayoría de las veces la causa suele estar en la mujer que pasa de esposa a madre en un santiamén, según los expertos. A pesar de ello, los hombres también tienen parte de la culpa por que pierden el deseo a una mayor velocidad y dejan de estimular a sus parejas para retomar las relaciones, con lo que éstas pueden llegar a enquistarse.
Lo cierto es que muchas parejas logran el reencuentro mientras que otras, no logran reactivar la pasión y pasan varios meses sin tener relaciones sexuales. Así, la mujer después del alumbramiento cambia físicamente de forma importante y se produce un periodo nuevo de readaptación hormonal. Estos cambios tan naturales afectan al modo que tiene el hombre de ver a la pareja, ganando terreno el concepto maternal, lo que provoca una pérdida del deseo sexual no irreparable, pero cierta.
Según la psicoterapeuta sexual Martha Mejía, esa reacción puede deberse a que los hombres tienen una respuesta sexual visual y responden a imágenes atractivas. A eso se suma que el hombre experimenta temor de lastimarla, porque todavía puede estar dolorida por el parto, y prefiere evitar el contacto sexual. Además, existen padres a los que el momento del nacimiento del bebé les provoca una imagen imborrable en su mente, grabada a fuego, que aparece cuando hay momentos de intimidad, impidiendo la excitación y en casos más graves, la simple erección. Por todo ello, este tipo de dificultades, si no se solucionan a tiempo, pueden producir infidelidades o separaciones.
Si después de un tiempo tras el parto, el hombre no puede recuperar el deseo sexual, es posible que necesite terapia, para sensibilizarlo y quitar los temores. Por lo general, este tratamiento es corto y solo se dan unas bases sicológicas y emocionales. La pareja es la encargada de poner en práctica esos fundamentos, de forma conjunta. Una de las opciones para reactivar la relación es el Tantra, sobre todo si la mujer tiene miedo a sentir dolor. Además, es una técnica que permite unir a la pareja. Según señala María del Rosario Vásquez, instructora de yoga "desde la perspectiva tántrica, la relación sexual entre esposos es un ritual, en el cual están presentes el juego, la risa, la relajación y el amor. En resumen, es un goce de los sentidos".
El sexo tántrico tiene un objetivo distinto al convencional, pues permite una verdadera comunicación con la pareja. Además, proporciona la posibilidad de que ambos experimenten múltiples orgasmos. En esta forma de relación afectiva, la penetración es un paso más y no debe ser esencial. El hombre tampoco eyacula. Así, "el tantra mejora la relación sexual y la hace más satisfactoria, sirve como terapia de pareja. Así mismo, se conectan espiritualmente, sin ataduras", señala Vásquez.
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